Oraciones subordinadas: la tribu que no las conoce

¿Qué son? Subordinadas: dependen de algún elemento de otra oración en la que se integran, o bien, de otra oración a la que complementan. La subordinada se inicia a partir del nexo.

http://www.educared.net/universidad/asp_problemas/problemasvisualizar.asp?idAsignatura=6&idProblema=259

Las oraciones subordinadas se relacionan con las oraciones subordinantes por medio de enlaces que pueden ser pronombres y adverbios relativos: que, quien el cual, cuyo, donde, como, cuando, cuanto. Existen también algunas conjunciones que pueden servir de enlace para la construcción de oraciones compuestas subordinadas: que, aunque, porque, puesto que, ya que, si, así, a pesar de que, lo mismo que, etc. Ejemplo: Luis me dijo que no vendría a cenar.

http://www.virtual.unal.edu.co/cursos/sedes/fundamentacion/uv00010/lecciones/sintagma5.htm

La tribu que no conoce las oraciones subordinadas

La tribu sin tiempo
La tribu pirahã, hallada en el norte de Brasil, es, entre otras cosas, famosa por haber dejado obsoleta la teoría de “gramática universal” del lingüista Noam Chomsky. Su lengua no posee definición del tiempo presente, nombres para los colores o números, y además, con respecto a la “gramática universal”, no cuenta con ningún tipo de recursión -la inserción de una frase dentro de otra del mismo tipo-. Así como tampoco parecen poseer términos cuantificadores (”poco”, “mucho”, etc), o practicar algún tipo de arte o dibujo.
Si el aspecto lingüístico de su cultura les es de interés pueden leer este maravilloso artículo del Newyorker (inglés desafortunadamente). El cual ha realizado una entrevista al lingüista Dan Everett, el mayor experto de esta tribu en Occidente.
La misma es también una tribu asilada, muchas veces violenta al extranjero y con la cual solo se puede dialogar tras haber efectuado un laborioso y complejo acercamiento mediante a obsequios y rituales.

El idioma insólito de la tribu Piraha
La nueva investigación de Dan Everett (de la Universidad de Manchester) sobre el idioma de la tribu Piraha del Amazonas, Brasil, se enfrenta con pilares lingüísticos de la gramática y la traducción.

 
Los Piraha son cazadores y pescadores de gran inteligencia y habilidad, que hablan un idioma que resalta por la complejidad de sus verbos y sistemas de sonido. La lengua y la cultura Piraha tienen varias características únicas en el mundo, y a su vez, carecen de rasgos que se asumía están presentes en todos los grupos humanos. Su idioma no tiene palabras para los colores ni elementos gramaticales para colocar frases dentro de otras frases. Tampoco poseen leyendas, y tienen una seria carencia de números y sistemas para contar. Pese a los ya 200 años de contacto con el mundo exterior, se han opuesto tenazmente a aprender portugués o cualquier otra lengua extranjera. La característica unificadora detrás de todos estos rasgos es una restricción cultural, que les lleva a oponerse a hablar de cosas que van más allá de la experiencia personal.

Esta restricción se contrapone a las afirmaciones de célebres lingüistas, como Noam Chomsky, de que la gramática es un sistema dirigido genéticamente y con características universales. A pesar de esta ausencia de características presuntamente universales, los Piraha se comunican entre sí con eficacia y se coordinan bien para realizar tareas simples. Y más importante aún, la cultura de los Piraha es una prueba palpable de que traducir de un idioma a otro no siempre es posible.

El increíble lenguaje de la tribu de los pirahãs
Algunos de los miembros de la tribu Piraha.
IÑIGO GARCÍA
BRASILIA.- El idioma más simple y extraño jamás escuchado de entre los cerca de 6.000 que se hablan en el mundo vive en el Amazonas. Tan rara es la lengua de los pirahas, una tribu de apenas 200 individuos que habitan en la ribera del río Maici, que, de confirmarse las observaciones de Daniel Everett, profesor de fonética y fonología en la Universidad de Manchester, supondrá el final del reinado de la teoría de la gramática universal de Noam Chomsky, bajo la cual se han criado los lingüistas de medio mundo.

Sin números, sin pronombres, sin colores, sin tiempos verbales, sin oraciones subordinadas y con sólo ocho consonantes —siete en el caso de las mujeres— y tres vocales, los Pirahãs consiguen comunicarse. “Hablo bien su idioma y puedo decir cualquier cosa que necesito, sujeto únicamente a las limitaciones expuestas”, asegura en sus escritos Daniel Everett, que ha vivido durante más de 25 años entre estos indígenas.

Las investigaciones comenzaron en 1977 cuando Everett navegaba el río Maici y contactó con unos individuos que se comunicaban “cantando, silbando, tarareando”.

Lo que oía era tan diferente a cualquier otra cosa, que este lingüista en misión evangélica decidió quedarse a vivir entre los indígenas, con su mujer y sus tres hijos. Sus descubrimientos a lo largo de estos años son fascinantes. Los Pirahã no sólo carecen de números en su idioma, sino de cualquier término que implique contar, es decir, no hay palabras para ‘todo’, ‘cada’, ‘mayoría’ o ‘algunos’. Es más, a petición de los propios indios, los Everett trataron durante más de un año enseñarles a contar hasta diez en portugués, para facilitar sus relaciones con los comerciantes del río.
Tras ocho meses, de lecciones, los propios Pirahã abandonaron. Ninguno fue capaz de contar más de tres, ni responder correctamente a sumas de uno más uno o tres más uno. “Tenemos la cabeza diferente”, dijeron entonces los indios. Tan diferente, que se llaman a sí mismos “cabezas rectas”, mientras los extranjeros son para ellos “cabezas torcidas”.

En la cabeza recta de los Pirahãs no caben los colores, ni los tiempos verbales, ni la ficción, ni cualquier otro idioma. Son monolingües a pesar de tener contacto con colonizadores y tribus de origen Tupí-Guaraní desde hace más de 200 años. La ausencia de tiempos verbales, de pretéritos o futuros, influye probablemente en la ausencia de cualquier conciencia histórica, en la inexistencia de cualquier dios o mito de creación, y hasta en la formación del sistema de parentesco más simple jamás documentado. “No hay entre los Pirahãs memoria individual o colectiva más allá de dos generaciones y ninguno es capaz de recordar los nombres de sus cuatro abuelos”, escribe Everett.

Respecto a Dios, tampoco les entra en su cabeza. “¿Quién creó las cosas?”, les preguntó Everett. “Todo es lo mismo”, respondieron los indios, queriendo decir, siempre según el estudioso, que nada cambia y por lo tanto nada fue creado.

Por último, y quizá más importante para los lingüistas, los Pirahã parecen incapaces de crear oraciones subordinadas, carecen de lo que Chomsky llama ‘recursividad’. Sin esa capacidad recursiva, que básicamente consiste en poder intoducir oraciones en otras oraciones sin límite, la lengua Pirahã es incapaz de crear, abstraer, generar otras ideas más allá de la experiencia. La recursividad había sido hasta ahora identificada en todos los idiomas y Chomsky la consideró un elemento clave del cerebro humano, lo que le llevó a afirmar que existe una ‘gramática universal’, una misma manera en que todo los humanos utilizamos el lenguaje.

Una mujer piraha trenza una cuerda. (Foto. Daniel Everett)
“Restringen la comunicación a la experiencia inmediata”, explica Everett. Dicho de otro modo, los Pirahã serían unos empiristas radicales, apologetas del ‘carpe diem’, incapaces de abstraerse y crear ficciones. De hecho, carecen también de arte, pintura o escultura.

Ante tantas “limitaciones” del lenguaje de los ‘cabezas rectas’, es inevitable preguntarse si no es una discapacidad lo que define a estos indios. “Nadie debería extraer la conclusión de que el lenguaje Pirahã es primitivo —escribe Everett—. Tiene la morfología verbal más compleja de la que yo sea consciente y un perturbadoramente complicado sistema prosódico. Los Pirahã son la gente más brillante, agradable y divertida que conozco. La ausencia de ficción formal, mitos, etcétera, no significa que no jueguen, mientan o no puedan hacerlo. De hecho, disfrutan mucho haciéndolo, particularmente a mis expensas, siempre con buena intención. Cuestionar las implicaciones de la lengua Pirahã para el diseño del lenguaje humano no equivale a cuestionar su inteligencia o la riqueza de su conocimiento y experiencia cultural”.

Quienes han comenzado a cuestionar el trabajo de Everett, en especial tras la publicación de un artículo en la revista ‘New Yorker’, son otros lingüistas, sobre todo los discípulos de Chomsky del Massachussets Institute of Technology, que le acusan de elaborar no una teoría sino una hipótesis que definen como “científicamente frágil”, además de publicar datos y conclusiones que discrepan con las de otros investigadores.

El relativismo linguistico y el ejemplo de los piraha
por Piscitelli
El segundo Wittgenstein lo dijo con pulcritud, el lenguaje moldea al pensamiento, aunque la inversa también sea cierta. Después siempre citamos al lingüista aficionado Benjamin Lee Whorff o al lingüista profesional Edward Sapir para confirmar una intuición que siempre nos fue grata. A saber que el sentido no preexiste a la forma de expresarlo sino que el lenguaje moldea al mundo y que son las experiencias sociales las que facetan nuestra asimilación de la realidad y no la inversa -aunque eso también sea un poco cierto.
Pero por mas que le demos la razón al segundo Wittgenstein en contra de a su homónimo el primer Wittgenstein del Tractatus Logico-Filosofico que nos fusilaba conminándonos a aceptar que el mundo es la totalidad de lo que es -y las interpretaciones no sirven ni importan. O aun cuando la sombra omnipresente del chomkysmo convierte a la universalidad en una norma, y a la neurología en una horma, una y otra vez, como autentica problemática thematica (de esos dilemas que siempre tienen dos cuernos que se despliegan en diferentes momentos en el tiempo como dice Gerald Holton) cada tanto aparece un nuevo testimonio, una nueva evidencia, un nuevo insistencia en que el relativismo categorial puede mas que el universalismo neurológico, lingüístico o filosófico.

Esta vez le toco a Peter Gordon, psicólogo de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, quien en su paper Numerical Cognition without Words: Evidence from Amazonia publicado en la celeberrima Science aseguro tener pruebas de que cuando un lenguaje elige distinguir una cosa de otra afecta la forma en que un individuo percibe la realidad .

La tesis -que ya habíamos conocido en versiones previas en los últimos 70 años y que hizo mucho ruido en los diario en agosto de del 2004- se apoya en un trabajo de campo sobre los pirahã una pequeña tribu de aborígenes cazadores recolectores que viven cerca de la frontera del Brasil con Bolivia, quienes utilizan un lenguaje peculiar: es el que menos sonidos tiene de todos los conocidos (sólo tres vocales y ocho consonantes para los hombres y una consonante menos para las mujeres), la lengua puede ser silbada tanto como hablada, no utilizan oraciones con subordinadas, etc.

La particularidad que llamó la atención de Gordon y que le permitió elaborar sus experimentos es que el pirahã es descripto como un lenguaje de la categoría “uno, dos, varios” porque en su vocabulario sólo admite esas posibilidades numéricas: lo que sea más de dos –no importa si tres, cinco o 40– se contabiliza como “varios”.

Aprovechando este rasgo, Gordon hizo varios experimentos con estos aborígenes para ver cómo podían hacer para comprender los números más allá de las limitaciones de su lenguaje. Pero por mas que pergeño varios experimentos mas o menos ingeniosos para probar lo contrario, Gordon concluyó que la idea de número no podía siquiera elaborarse en los pirahã debido a que carecían de palabras para ellos.

Hasta aquí mojado sobre llovido. Y no habría que esperar mucho para que un antropólogo lingüista como Dan Everett, de la Universidad de Manchester (Reino Unido), que trabaja con los pirahã regularmente desde hace más de una década y convivió largo tiempo con ellos junto a su propia familia, le retrucara acerbamente que lo que estaba diciendo Gordon no tenia ni ton ni son

En una posición mucho mas semejante q la que trabajamos con esmero en nuestros años del CBC en la UBA, para Everett, tanto el lenguaje como el pensamiento de los miembros de esta tribu están relacionados con una forma de ver el mundo, una cultura. Es más, para Everett los pirahã no tienen ninguna forma de numeración, ni siquiera lo que se traduce como “uno, dos, varios”; en realidad, ni siquiera diferencian masa de cantidad.. El concepto de cantidad es para ellos esquivo y distinto del nuestro; ni siquiera existe una manera de comparar cantidades, porque la categoría “más que” esta ausente en su idioma.

Everett se la jugo mucho mas y sostuvo que en esa comunidad amazónica no existen los mitos originarios, no hay términos para los colores, allí no dibujan, no duermen más de dos horas seguidas, lo que pone en cuestión de una forma mucho mas radical que en otras observaciones anteriores la tesitura tan difundida de universales de la cultura

Visto con los ojos de Everett no es que a los piraha les falte algo clave que nosotros los occidentales valoramos entusiastamente como la abstracción sino que su cosmovision esta limitada a la experiencia directa y el resto de las categorías que tanto amamos en Occidente son consideradas inútiles o irrelevantes, aunque seria mas pertinente decir que para ellos son totalmente invisibles

Uno de los papers de Everett Cultural Constraints on Grammar and Cognition in Piraha and Coherent Fieldwork merece una lectura mas que detallada porque allí Everett propone lisa y linealmente que la ausencia de palabras para designar números no esta implicada causalmente en la incapacidad de los adultos de contar. Para Everett es exactamente el revés son las constricciones culturales de los pirahã los que están en la base de una y otra cosa.

Se puede profundizar ene estos exquisitos temas en el weblog Language Log en donde encontraran un detallado post de Geoffrey K. Pullum balanceando ambas posiciones e ilustrando la discusión con alguna extravagantes dibujos de los pirahã.

Y para resumir entonces -aburrida pero no menos terminantemente: 1) Con los medios omnimodos que existen hoy estas discusiones thematicas se volverán mucho mas cíclicas y reiteradas que antaño, 2) Siempre se encontraran pruebas y evidencias manipulables para imponer uno u otro cuerno del dilema thematico, 3) El dualismo preside siempre estos recortes y la facilidad con que grupos de investigación o teóricos abrazan una u otra posición nada tiene que ver con la data científica, sino que los juegos de apropiación simbólica y de fuentes de financiamiento son valoradas -y juegan diferencialmente para unos y para otros- según el momento politico-historico.

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/05/07/ciencia/1178524552.html

http://www.anfrix.com/2008/04/tribus-perdidas/

http://axxon.com.ar/not/173/c-1733015.htm

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