El tango te espera !Che!

Spanish Classes Proyecto San Telmo: hoy meditando tango.

Es un tema de edad.  Los que éramos adolescentes durante la última dictadura (1976-1983) aprendimos a amar el tango a través de nuestros abuelos en una época en la que éste apenas si sobrevivía. Pero escribo esto y pienso si no es un disparate porque digo que simplemente sobrevivía cuando en realidad se seguía componiendo y se seguía pasando en radios cuyo público estaba compuesto principalmente por gente mayor. Los miércoles si no me equivoco había un programa de tango creo que en Canal 9, Grandes Valores del Tango. El gran Piazzolla falleció en 1992.  El tango estaba vivo.  Fue una época donde se retrajo y se replegó. Tal vez se reformuló. Pero nunca murió. El tango ilumina la vida con su nostalgia, su profunda invitación a la reflexión sentimental. Transcribo un artículo maravilloso de Juan Pablo Gau así dejo de garabatear…

Fuente www info-buenosaires com 28 de noviembre de 2010

 “Quizás ninguna música se preste como el tango a la ensoñación. Entra y se posesiona de todo el ser como un narcótico. Es posible a su compás, detener el pensamiento y dejar flotar el alma en el cuerpo…” (Ezequiel Martínez Estrada)

Tango : La Milonga Porteña

 El tango es un género popular que se sostiene sobre tres ejes: la música, la poesía y el baile. De estas tres “patas” sobre la que “camina” el tango, el baile, es sin duda, la que en los tiempos que corren está más viva y floreciente. Buenos Aires es la ciudad del tango por sus milongas, claro, pero también por la atmósfera que las rodea: sus históricos cafés, las pizzerías del centro, sus taxis, la pintoresca mezcla entre grandes avenidas y callecitas de brillantes adoquines en las noches, y sobre todo por la idiosincrasia de su gente: el “porteño”. En la ciudad, no hay que esperar el fin de semana para ir a una milonga, porque el tango es cosas de todos los días, incluso los lunes. Tampoco hay que esperar que se vaya el sol; el tango no es solo ceremonia nocturna, cualquiera sea el día o la hora en que a un porteño o turista se le ocurra “despuntar el vicio”, encontrará abiertas las puerta de algún salón en donde lo esperarán los acordes del 2 x 4 que lo incitarán inmediatamente a “sacar viruta al piso”. Basta mencionar que la legendaria “Confitería Ideal” organiza milongas al mediodía, y muchos trabajadores interrumpen sus rutinas cotidianas para entregarse al ritual del abrazo.
 
  El elenco de concurrentes a las milongas de Buenos Aires es muy variado. En las pistas de hoy se mezclan el virtuosismo y el esfuerzo, la novicia y la experiencia, los jóvenes y los maduros, el traje, el vestido, el jean y las zapatillas. La práctica social del baile une a los jóvenes con los pintorescos habitués históricos que recuerdan el imaginario de la época dorada del tango.. Y a nacionalidades tan variadas como las de aquellos inmigrantes que inventaron el género a fines del siglo XIX.
 
  El elemento del baile, en el tango, tiene un lugar privilegiado y único. La primera “pata” que movió al tango fue la danza. El género nació como una manera de bailar una mezcla de ritmos foráneos traídos por los inmigrantes y fusionados con la nativa milonga campera en los márgenes del Río de la Plata. Ya en la primera década del siglo XX, el tango había cautivado la ciudad de París con un éxito internacional imparable que llegaría a su esplendor en la década del ’40, la “época de oro”. En aquellos años la fiebre del tango invade las amplias masas y todo gira alrededor de él. Las orquestas tocan en los clubes, confiterías y cabarets como “Tabaris”, “El Casanova”, “La Cigale”, “El Chanteclair”, “El Bambú”, “Montmartre”, entre otros. Quien quisiera conocer a una mujer, debía conocer algunos pasos. En los años ’60 y ’70 la influencia de géneros como el rock, junto con la vanguardia musical de Ástor Piazzolla, apartó a muchos jóvenes del baile del tango y la práctica de la danza se alejó de las luces del centro y se replegó en los clubes de barrio, donde una resistencia “milonguera” siguió bailando y transmitiendo los conocimientos coreográficos de más de medio siglo de invención, inaugurando un mito y dotando al tango de un nuevo matiz de tradición.
 
  A partir del espectáculo teatral “Tango Argentino”, creado en 1983 por Claudio Segovia y Héctor Orezzolli, el baile cobraría nuevamente un auge sin precedentes a nivel internacional. Es sabido que a lo largo de estos diez últimos años, el panorama se modificó por completo. Hoy, cientos de instructores forman miles de bailarines que recorren decenas de milongas. Y los jóvenes se han reapropiado del tango una vez más. En Buenos Aires hay 64 milongas de las cuales el 60 % abrió en los últimos cinco años. Para darse una idea de este fenómeno cultural, basta echar un vistazo a los avisos de cualquiera de las publicaciones especializadas (“El Tangauta”, “B.A. Tango” o “La Milonga Argentina”), o considerar que una sola de las escuelas (La Estrella-La Viruta) tiene una circulación de 600 alumnos.
 
  La constelación de milongas de la noche porteña es muy variada. Incluso, en una sola noche se puede realizar un circuito de tres milongas como mínimo. Cualquier domingo, por ejemplo, se puede ir a la Glorieta de Barrancas de Belgrano cuando cae el sol, a despuntar los primeros pasos; ya entrada la noche se puede conocer “La Calesita” ubicada en el barrio de Núñez y por último, el gran salón de La Viruta en el Club Armenio en el barrio de Palermo, los reúne a todos. Allí, la noche termina con un gran desayuno bajo los acordes de La Cumparsita con todas las luces encendidas.
 
  El “estilo” es una meta casi inevitable entre los actuales concurrentes a las milongas porteñas. Cada bailarín teje su propia impronta y no hay una sola pareja que baile igual. Basta acodarse en el rincón de algún salón para ver pasar sobre el encerado los estilos de hoy: una pareja que avanza con pasos largos acariciando el piso como si sus pies fueran pinceles impresionistas (Estilo Villa Urquiza). Una pareja estrechamente abrazada y cuyos pasos cortos y limpios de figuras se ajustan al compás de la música (estilo milonguero). O una pareja que despliega toda la variedad imaginable de pasos y secuencias de las que prescinden las anteriores, que se separan, giran, volean. (Estilo Tango Nuevo)
 
  El elegante estilo Villa Urquiza se despliega en las históricas pistas de salones como Sunderland y Sin Rumbo en el barrio del cual toma nombre. La troupe “milonguera”, cuyos guías míticos reúne a nombres como Pepito Avellaneda, Carlos Gavito, Carlos Perez y “Milonguita” Lemos, hace furor en “Lo de Celia”, “El Beso” y “Niño Bien”. El profesor Gustavo Naveira es el fundador del último estilo; reconocido como el “padre de la gran revolución en el baile”, los devotos de su método lo consideran la cima de la improvisación creativa. Con el modelo del “tango nuevo” también se reconfigura un histórico espacio social: la práctica. En las décadas del ´40 y el ´50, se llamaban prácticas a las reuniones entre hombres que se hacían en los clubes de barrio para aprender a bailar y crear elementos nuevos. Se trasladaban los conocimientos entre unos y otros concurrentes y se probaban las innovaciones. Pero, las prácticas “nuevas” de los ´90 nacen con un espíritu distinto. El primer elemento que distancia a las prácticasnuevas de las antiguas épocas es la presencia de la mujer.
 
  Además, en ellas hay un profesor que dicta una clase, los alumnos se quedan luego a bailar y practicar lo aprendido. Estas prácticas fueron el lugar ideal para que se acercara la generación de jóvenes. Allí, sin el “hermetismo” de los “códigos” de las milongas que habían sobrevivido en los ’60 y ’70, encontraron un lugar para aprender y además para divertirse y socializarse. La tradición del tango es una materia obligada incluso entre los más jóvenes. La atmósfera tanguera esta repleta de personajes y mitos, y los llamados “códigos milongueros” imperan organizando los espacios sociales de baile. Los códigos también cambian en el tiempo y en cada milonga. Así, en las nuevas prácticas del “tango nuevo” los concurrentes comenzaron a conformar sus propios “códigos”. Entre ellas están: “Práctica 8”, “Tango Cool”, “Práctica X”, “El Motivo”.
 
  Los pisos de los salones de baile son un punto a tener en cuenta por los bailarines. Básicamente, hay tres variedades: los de madera o parqué, los de cemento y los de baldosa. Bailar en cada uno de ellos es una experiencia distinta, es por eso que variar de milongas es también variar de sensaciones, es vivir, en cada tango, una nueva “historia de tres minutos”. El clima de los salones también es variado. Hay pistas que están completamente iluminadas, mientras otras acondicionan un ambiente de luces bajas y velas. Algunas milongas tienen el encanto de las orquestas en vivo, mientras que en otras, las orquestas clásicas de la dorada época del ’40 suenan intactas en los modernos parlantes y en cada nueva tanda nace una experiencia emotiva original. Algunos salones están preparados también para cenar: “Sunderland”, “El Beso”, “Lo de Celia,” “Sin Rumbo”. En ellos, degustar alguno de los platos típicos de la cocina porteña, como unas carnes rojas acompañadas de vino tinto y soda (en sifón) bajo el sonido de loscompases del tango en las pistas, es una experiencia que un turista que quiera llegar a sentir la atmósfera tanguera no puede dejar de realizar.
 
  Hay una famosa frase en el tango que dijo alguna vez Aníbal Troilo y Osvaldo Pugliese solía repetir: “el tango te espera”. El tango siempre espera a los que aún no se animaron a explorarlo, a sentirlo, a abrazarlo. Hoy, el tango en las milongas porteñas no es recuerdo del pasado, no es un ejercicio de la nostalgia, es una práctica social, actual, popular, floreciente, y más viva que nunca. 
Juan Pablo Gau
juanpablogau@hotmail.com

 posted by Proyecto San Telmo Spanish Classes Buenos Aires

Posted in San Telmo, Tango. Tags: , , , , , . Comments Off on El tango te espera !Che!
%d bloggers like this: