Psicología profunda. Clase 14.

Jueves 23 de mayo de 2019. Clase 14.

Texto de Tubert. Fase fálica dentro de la organización libidinal. El profesor lee. Página 105 2do párrafo. Freud no conceptualiza fase fálica hasta 1923. Organización libidinal. Las fases se encolumnan en el primado genital. En la sexualidad infantil encontraremos las fases sin el primado genital. Polimorfismo en la sexualidad. El niño es perverso polimorfo. Época de Freud > la finalidad de la sexualidad es la procreación. Implicaba penetración. Era el deber ser. El mandato cultural. Si no se daba así, había desvío. Freud dice que un simple beso que provoca eyaculación por ejemplo, puede ser perverso porque la satisfacción no se da por la vía esperada. La connotación moral de la práctica es otra cosa. Etimología de la palabra perverso > otra versión. La versión oficial es penetración para procrear. El fin último es la procreación con intercambio genital. En los niños esto no puede darse por un tema hormonal. La menarca se adelanta más. Hay un segundo renacer de la sexualidad. Cobra inusitada dimensión lo cuantitativo y el aparato psíquico tiene que reorganizarse para transitar esto nuevo. El niño está previo a esto. El niño es perverso polimorfo. Las distintas satisfacciones se dan independientemente unas de otras. Pulsión > la pulsión es siempre parcial. Es una tautología decir pulsión parcial porque toda pulsión es parcial. Melanie Klein > parte de lo parcial y llega a la totalidad del objeto. La elección de objeto > objeto como persona. Es distinto de objeto de la pulsión. El objeto de la pulsión puede ser el zapato para un fetichista, lo oral, lo anal, o a la persona, la voz, las heces. Un paciente queda enganchado con la voz de un terapeuta. ¿Por qué es parcial? Para el psicoanálisis no existe la totalidad. El complejo de castración > lógica del no todo. La totalidad está herida por una falta. Tenemos ilusiones de totalidad. El amor es una aspiración y una ilusión de totalidad. Dos que intentan ser uno. En esa ilusión de totalidad el sujeto siempre niega la castración. Lo vela con la cortina de humo. Es como si decimos > nos proyectamos, queremos ser porque no somos. La proyección > la exigencia está bien. En este vínculo originario hay una ilusión de totalidad. Se llama narcisismo. Niño, niña > no es bueno que el infante permanezca en esa posición. Objeto que completa a la madre y los hace a ambos > uno. En un comienzo eso está ok. Tal para cual. No hay diferencia. Nos da una perfección. Donde nada falta. La media naranja de Aristófanes. Hay toda una teoría. Somos dos y unidos hacemos uno. De otro modo > el falo > todos tienen. Eso es una aspiración de totalidad. Es una premisa bien narcisista que no tolera el faltante. La castración. En la adolescencia el uno es todo para el otro pero luego se desea un hijo. Una cosa es pensar el faltante y otra cosa es pensar que la falta es una cuestión estructural de la subjetividad. Lo importante es que la falta estructural se da porque el objeto perdido de la huella mnémica nunca se vuelve a encontrar. Eso originario ya está perdido. El objeto originario está irremediablemente perdido. Feto, felicidad > etimología compartida. Desde el vamos > desde la constitución del sujeto llevamos la marca estructurante de una falta. Esa marca estructural de la falta lleva al sujeto a conjugar el verbo buscar. Esa búsqueda interminable. Desde ese lugar siempre apunta a encontrar el objeto perdido pero no lo encuentra. Aparecen sustitutos. Personas. Vínculos afectivos. Uno se tiene que amigar con los sustitutos. Si uno está muy jugado será difícil salir de un duelo. El modo de salir del duelo es sustituir. Volver a hacer circular la vida. Hace más llevadera la vida saber que hay sustitutos. En algún momento vamos a partir. Si uno no tiene presente la muerte no le da valor a la vida. Las cosas se terminan. En todo hay una cuestión de emplazamiento. Hay que decidir. Adherirse como a un todo a objetos y personas es complicado. Prenderse y soltar es igual de importante. Hay que poder donarle la ausencia al otro. Donar la ausencia no es la indiferencia. Generalmente las personas tenemos compulsión a estar presentes. Fagocitamos al otro. Poder dialectizar presencia -ausencia es importante. No es malo estar ausente. Es muy difícil saber qué necesita el otro. La escucha es una actividad. Estamos tan impregnados del hablar que el silencio genera temor en la gente. Por otro lado no es fácil que hoy la gente te done la escucha. “No sé qué hacer” > terapeuta > “Trabajemos con lo que no sabés” > El paciente quiere saber pero no debemos permitir que se recuesten en nosotros. A los pacientes debemos impulsarlos a hacer. El paciente demanda saber. Hay que escuchar no el enunciado sino la enunciación. Si uno quiere siempre agradar a otro la profesión de terepeuta es difícil. El terapeuta puede hacer hablar al paciente tanto desde el “sos una porquería” como desde el “usted es un genio”. El profesor retoma la lectura de Tubert > oralidad > fase fálica. “La introducción de la fase fálica” “por un lado en esta fase se consuma un elección de objeto”. El adolescente busca un novio o novia > porque ya pudo reunir en un solo objeto su elección. La historia edípica lo lleva al adolescente a una persona y no a otra. La diferencia fálica o puberal. En el apogeo del desarrollo de la sexualidad infantil los niños se interesan en los genitales. Posición fálico – castrado. A los niños solo les interesa el falo. Las nenas sienten envidia y los varones tienen miedo a perder el falo. Los que tienen y los que no tienen. El hijo como una sustitución de la ilusión narcisista de completud. La posición fálico – castrado es anterior a la de femenino – masculino. En la pubertad recién se da lo femenino – masculino. Lectura de Tubert > “Es hora del segundo renacer de la sexualidad”. El púber siente que el pene se independiza del cuerpo. La primera erección es totalmente involuntaria y el púber tiene que poder metabolizar esto subjetivamente. Las mujeres tienen que poder tramitar el quantum de energía pulsional.

Freud habla de formaciones clínicas. Lacán habla de estructura. Freud > cuando termina la adolescencia se termina de estructurar. Deja entrever esta posición. En textos posteriores de Freud, más de la segunda tópica, la estructura está determinada en los primeros tiempos de la niñez. Los profesionales que trabajan con niños y adolescentes son los que tienen que repensar cuando se forman las estructuras.

FM/FH > si esta mujer es madre, el hijo viene a ocupar el lugar del falo. El hijo entonces completa a la madre. Celda narcisista. Ilusión de totalidad. 

Si la completa hay ilusión de totalidad. Entonces evidentemente la totalidad no está. La ilusión misma es una negación de la castración. La mujer se siente íntegra, completa. Otra configuración narcisista. Todo vínculo narcisista configura una totalidad. El problema es que la madre y el hijo no puede permanecer ahí, acoplado perfectamente. Es un narcisismo de vida. Erogeneiza, marca al hijo, lo cuida. Lo incorpora a la vida. Si perdura en forma prolongada es narcisismo de muerte. Ya impide que el hijo o la hija sea, se constituya en un sujeto deseante. Se da una simbiosis pero eso tiene que caer. Esta ilusión de totalidad tiene que pasar una suerte de sustitución. El nene > hay momentos en que mamá fue todo para mí. Pero mamá debe dejar al niño para ponerse a hacer otra cosa o irse a trabajar. ¿Qué puede desear mamá más allá de mí? //Por cuestiones culpógenas > el hijo puede decir ¿Qué quiere mamá más que yo?// Pulsión de meta inhibida > qué beso se le da a un papá o a una mamá//. El psicoanálisis hace prevalecer las diferencias. Cuando más patológico es hay fusión > con fusión > confusión. Si no se separa de la madre no podrá apropiarse de su ser. La celda narcisista de la cual el sujeto tiene que salir. La función paterna es una función de corte. Es una función que desestabiliza. Lo viene a desalojar al niño. Grieta, corte, herida > adviene el deseo. El chico tiene que poder conquistar algo de libido para desparramar por otros lados.

Conceptos de autoerotismo y narcisismo. El yo se constituye por vía de la identificación, es un nuevo acto psíquico. Y se da en el narcisismo. No en el autoerotismo. En la fase de autoerotismo hay zonas erógenas que se satisfacen de modo anárquico. Todavía no hay cuerpo. Hay como fragmentos que no son partes del cuerpo todavía. El yo, el cuerpo y la imagen > tres patas importantes para pensar la constitución del yo. El yo es la proyección de una superficie corporal. Ese yo se constituye por un nuevo acto psíquico de identificación mediante un otro materno. Es a través del cuerpo materno  que la mirada lo totaliza. El niño a través de la mirada está “todo entero, allí afuera” >> (El estadío del espejo de Lacán) Previamente no son zonas erógenas del cuerpo sino partes. Freud lo ve en la patología. Esquizofrenia > fijación al autoerotismo por desmembramiento corporal. El esquizofrénico no reconoce el cuerpo como propio. El propio cuerpo nunca se armó. El narcisismo es una fijación que encontramos en la paranoia. Los paranoicos en general construyen delirios mesiánicos > megalomanía > capturan toda la libido > hay una idea de totalidad patológica. //Dos enamorados, una madre embarazada, hay completud//. El síntoma es negación de la castración. El fóbico no pone en juego su integridad. Salvaguarda su narcisismo. Todo síntoma obtura la castración. Si obtura la castración lo deja en una posición narcisista.

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