Psicología profunda. Clase 22.

Jueves 27 de junio de 2019. Clase 22.

Hoy vemos el capítulo III de Más allá del principio del placer. Cae el concepto del aparato psíquico elaborable. Con más allá del principio queda claro que para modificar “con la posición” del sujeto no alcanza con la terapia. En el capítulo III Freud hace un racconto de cómo era la técnica hasta ese momento. “No todo es elaborable. No todo se puede recordar y elaborar”. La repetición en acto va por otro camino, va por la dimensión del acto. “Recuerdo repetición y elaboración” texto > no va por el camino del pensar dice Freud, va por el camino del acto. Se percibe en la relación transferencial. La repetición en acto es un obstáculo. El analista debe buscarle la vuelta para interpretar. La transferencia. Hay un amor de transferencia que motoriza el trabajo analítico porque de alguna manera toda demanda es una demanda es una demanda de amor en última instancia. Hay un texto de Freud > “Amor de transferencia.” Freud acá analiza la otra cara. Cómo este amor genera resistencia. Más o menos explícitamente el paciente el paciente plantea que le pasan cosas con él. A veces es más explícito. En esas situaciones el analista no la vio venir, porque a veces uno repiensa el lugar que uno ocupa para ese paciente y cómo la demanda de amor es neurótica: no me abandones, conteneme, etc. El analista tiene que trabajar con esto. El dispositivo está en la causa por eso el analista lo debe recepcionar. Más allá de los atributos personales. Puede pasar que la terapia se enquiste, se empantane. A veces hay comentarios que denotan que el trabajo de asociación se está complicando. Amor como resistencia. A veces de forma explícita. Enamoramiento. Muchas veces por la misma comprensión o el fantasma de la comprensión. La voz, la mirada. “Tenés los ojos de mi hermano me dijo una paciente” dice el profesor. Si se presenta no hay salida. Algo hay que hacer pero lo peor que se puede hacer es tener una historia con el paciente. Otra cosa es aclarar las cosas y proponer seguir con la terapia. La última opción sería derivar al paciente. Uno se engancha y cree que tiene que ver con uno. Por eso es necesario supervisar. Nadie está exento de que le pase algo así. El tema es que va a hacer uno cuando sucede. Puede pasar que a uno le pasen cosas y que uno no lo registre. Por eso la supervisión es fundamental. La transferencia es el motor del análisis y el obstáculo al mismo tiempo. Puede pasar que un paciente le quiera dar un beso al analista. Se reedita la demanda infantil. Solo se puede dilucidar en la historia del sujeto. “Repetición en acto” > El profesor Ruiz tenía un paciente que podía ser su hijo. No era un par. Era menor que él. De entrada sucedió que de repente se quedaba mudo. Silencios. Se angustiaba. No sabía qué decir. La angustia lo inhibía de hablar. Con el tiempo el profesor ve que se trata de un acto. El paciente estaba actuando, estaba poniendo en acto para el analista. El profesor dice “me puso en la serie del padre, yo quedé como imago parental. Después vimos que eso le sucedía con el padre. Y yo advertí que había quedado en el lugar del padre desde el principio de la terapia, no fue necesario que pasara tiempo. El analista debe correrse de ahí.” La transferencia posibilitó la aparición del síntoma. Pero Ruiz y el paciente no lo sabían al principio.

En realidad el analista no tiene sexo. Para el paciente sí, para la mente del paciente sí. Además si el paciente es un hombre que tiene tendencia a ver madres en todas las mujeres que conoce, tendencia a ponerlas en ese lugar, entonces es más fácil que la analista mujer quede colocada en un lugar de  mamá. Entonces la transferencia motoriza y traba, obstaculiza. La repetición en acto es un obstáculo en el vínculo. Para Freud el repetir en acto del paciente es “repetir sin saber que repite”. Remite al inconsciente. Freud dice “25 años de trabajo intenso… mis metas son otras hoy…” Texto Neuropsicosis de defensa > primer tiempo de la teoría, primer modelo de Freud. “En esa época el análisis era un arte de interpretación” pero Freud advirtió con los años que no era así. No era tan simple. No es que el analista tiene que destapar algo y ya. No es solo concientizar lo inconsciente e interpretar. Existe otra meta > instar a que el paciente corrobore. Texto “Construcciones en análisis” > además de interpretar hay que reconstruir. Es un trabajo que es algo así como un arqueólogo. Eso hacemos con la historia del paciente. “¿Cómo fue el vínculo de Ud. con sus padres?” > es una hipótesis. Muchas veces la corroboración es indirecta. La construcción no tiene un valor empírico. Es ficcional, es lógico su valor. Debe estar vinculado con los síntomas, las dificultades. No es un tema de saber si sucedió o no sino que apunta a la construcción de una realidad psíquica. Se trata de provocar un efecto con esto no se trata de buscar realidad objetiva. Paciente del profesor > joven de 29 años con una relación fagocitante con su madre. Dificultad para la exogamia y la formación de pareja. Él no podía llevar novias a la casa de su madre. Entre él y la madre se había armado como un pacto. El síntoma se había armado en la realidad psíquica de él. Si fue verdad o no, en todo caso el tema es otro, el tema es que tenía consecuencias. Trabajar la ruptura de ese pacto era un desafío en esa terapia. El profesor entretejía hipótesis para llegar al problema. Construir una red para llegar. Mover al paciente a resignar la resistencia. 1 – Al principio para Freud, era acallar y sofocar con los mandatos hipnóticos. 2 – Después en la transferencia hay sugestión. El paciente espera que intervenga el analista. Sacar a la luz. “¿No me va a decir nada?” le dice el paciente al analista. A veces el analista puede responder “Necesito escuchar más”. Traer a la luz para ver si el paciente se puede mover del lugar de la resistencia. Por ejemplo, problema muy típico. El hombre dice “Tengo problemas en mi matrimonio, ya no hay encuentros con mi mujer. No pasa nada. No veo señales de parte de ella para tener un encuentro sexual”. Y no solo parte de ella el desencuentro.  “¿Y Ud. qué está haciendo? Ud. no aportó lo suyo para que esto pase”. “Ud. también hace o no hace para que el vínculo se desmotive”. Esto genera como una inercia. El terapeuta no puede decir > Y con la mujer que tenés que querés… No. Lo que debemos hacer los analistas es ver qué hace o no hace el paciente. No podemos quedar en un criticar moralmente al otro. “El enfermo puede no recordar (en él???) lo reprimido”. > textual. Uno tira la construcción y el paciente no registra nada. O bien lo niega terriblemente. “Repetir lo reprimido como vivencia presente en vez de recordar”. La historia es lo que relata. La historia presente. Historia no es sinónimo de pasado. Historia del presente que se va reescribiendo. Se va resignificando en cada sesión. La historia no es el pasado. El pasado es lo que no termina de pasar e induce al sujeto a la repetición. Elementos de la vida sexual infantil, edipo y ramificaciones > todo esto se mezcla con la transferencia. Se escenifica por el recuerdo y acto con el analista. La terapia recrea una neurosis. Esto hace la transferencia. Trae los síntomas a la superficie. Actualiza lo inconsciente gracias a la transferencia > por acto o por asociación. Es el momento de apertura del inconsciente y podemos mover algo. Guardián de la asociación libre > eso es el terapeuta. Atención flotante. El león salta una vez. Actos fallidos, silencios puntuales, síntomas, actos. La neurosis fue sustituida por la neurosis creada por el mismo dispositivo analítico. Uno no puede analizar al paciente si no provoca la transferencia. En ese vínculo están implicados analista y paciente. No es como en psiquiatría que el médico psiquiatra observa y comenta. El psicoanalista se deja tomar como un objeto. El analista es objeto para el paciente. Es como “lo que Freud trata de construir es un espejo donde el paciente no ve nada” > hay dos personas pero es “un vínculo con nadie” según dijo un psicoanalista argentino > eso es la transferencia. Sus convicciones deben quedar afuera. El psicoanalista debe tipo despersonalizarse. El analista es un hombre sin yo. El yo del analista es un hombre sin yo. El yo del analista debe interferir lo menos posible. Hay momentos para intervenir. La contratransferencia es lo que el analista siente. Relación de ego a ego. Eso no sirve. Está claro que uno siente cosas por el paciente pero no hay que actuar desde ahí. El no del analista no es moral. Por ejemplo un paciente de Ruiz, un adicto, llega a terapia con su pareja. Quieren entrar juntos a terapia. Y Ruiz dice > no. Dejalo que entre solo. Lo que se va presentando como acto, el analista debe llevarlo a que sea recuredo. El obsesivo va y viene, controla. Dimensión pulsional. El cuerpo está puesto ahí. Lo pulsional tiene que ver con el acto. Actos compulsivos que se satisfacen. “Para hallar más ¿inteligible? la compulsión a repetición del neurótico…” que en la lucha contra la resistencia, es resistencia del inconsciente. Lo reprimido son representaciones. No pulsiones. Cuidado que en el inconsciente no solo hay elementos reprimidos, hay también un inconsciente no reprimido. “Lo reprimido no ofrece resistencia alguna a la cura”. Es más lo reprimido solo quiere salir a irrumpir en la conciencia. “A despecho de la presión que lo oprime”. Lo reprimido inconsciente siempre busca manifestarse. El problema es que hay que poder leer todo eso. Por ejemplo. Un terapeuta le cuenta a otro terapeuta que un paciente soñó con él un sueño angustiante y la respuesta del terapeuta fue: “bueno pero los sueños no son reales”. Acá el problema es que hay un paciente que llevó a terapia un sueño angustiante de suma importancia y el terapeuta cerró la puerta con un juicio desafortunado. El inconsciente insiste en poder expresarse. El yo coherente y lo reprimido. En el interior del yo, podríamos decir que se encuentra su núcleo, que es el preconciente. O sea que un aspecto del yo es inconsciente. La resistencia del analizado parte de su yo. Si el analista también le contesta desde el yo, todo mal, es una lucha de egos. Narcisismo puro. Por el lado del yo queda la resistencia y por el lado de la compulsion a la repetición hay inconsciente. Por el lado de la psicología del yo fortalecer el yo es fortalecer la resistencia. Si yo no me alío con el yo entonces me alié con la resistencia. Lo único que hago es sofocar al yo. Sucede que yo y sujeto no es lo mismo. ¿Por qué compulsa? ¿Cómo está sujetado a la satisfacción inconsciente de la pulsión? Se trata de escuchar al sujeto del inconsciente. Aliarme al yo del sujeto es un error.

Lo menos importante de la vida es tener razón. El punto es usar la razón.

No hay duda de que la resistencia del yo está al servicio del principio de placer. Quiere ahorrar el displacer. Si se libera lo reprimido habrá malestar y angustia. Analizarse sin angustiarse es imposible. Angustia tiene que ver con castración. La terapia es un camino para atravesar y es para estar mejor justamente. El yo invoca la resistencia. El analista invoca el principio de realidad. “No te puedo ahorrar el displacer. Para que estés mejor mejor hay que atravesar esto”. El analista invoca el principio de realidad > es mejor atravesar el duelo. Otra cosa diferente es que el paciente se desborde y no sea el momento.

Texto de Freud >> Nuevas conferencias. Nuevo modelo de aparato psíquico. Descomposición de la personalidad psíquica. Conferencia 31.

Leer la 31 para la próxima clase.

PROXIMAMENTE compulsión a la repetición y principio de placer >> qué relación tienen. Vivencias pasadas sin placer. 

Proyecto San Telmo. Spanish lessons. Buenos Aires. Argentina. 

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